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5 curiosidades del Guggenheim que no sabías

El Museo Guggenheim Bilbao es uno de los edificios más reconocibles del mundo: titanio, formas curvas y un perro gigante de flores vigilando la entrada. Pero detrás de la foto hay un montón de detalles y anécdotas que lo hacen aún más interesante.

En este post queremos que descubras Bilbao con nosotros a través de 7 curiosidades del Guggenheim y, al final, te contamos cómo completar el plan con un buen aperitivo italiano en Capo, nuestra focaccería en Bilbao.

El Museo Guggenheim Bilbao es uno de los edificios más reconocibles del mundo: titanio, formas curvas y un perro gigante de flores vigilando la entrada. Pero detrás de la foto de postureo hay un montón de detalles y anécdotas que lo hacen aún más interesante.

En este post queremos que descubras Bilbao con nosotros a través de 7 curiosidades del Guggenheim y, al final, te contamos cómo completar el plan con un buen aperitivo italiano en Capo, nuestra focaccería en Bilbao.

1. Está inspirado en barcos y en la ría

Frank Gehry, el arquitecto del Guggenheim, se inspiró en el pasado industrial y portuario de Bilbao: astilleros, barcos, metal, la ría… Por eso muchas partes del edificio parecen proas de barco o grandes estructuras navales que dan la sensación de estar “atracadas” junto al agua.

Si lo rodeas caminando, verás cómo el museo se abre hacia la ría como si fuera un barco más en la curva del Nervión.

2. La piel de titanio cambia con el tiempo (y con el clima)

La fachada está recubierta por decenas de miles de placas de titanio con una textura ligeramente ondulada. Ese acabado hace que la luz se refleje de forma distinta según la hora y el clima:

  • Con sol, el edificio brilla casi dorado.

  • En días nublados, se vuelve gris azulado.

  • Con cielo tormentoso, parece más dramático y oscuro.

Por eso el Guggenheim nunca se ve igual en dos visitas.

3. Puppy no es solo un perro de flores: es una escultura viva

El perro gigante de la entrada se llama Puppy y es obra de Jeff Koons. Es una escultura de unos 12 metros hecha con estructura metálica, tierra y decenas de miles de flores naturales que se renuevan varias veces al año.

Curiosidades de Puppy:

  • Tiene un sistema de riego interno para mantener todas las plantas vivas.

  • Cambia de “traje” según la temporada, porque se replantan las flores.

  • Se ha convertido en el “perro guardián” del museo y en uno de los puntos más fotografiados de Bilbao.

4. Puedes “perderte” dentro de una escultura

En el interior del museo está “La materia del tiempo”, de Richard Serra: una instalación gigante hecha de acero curvado que ocupa una sala entera. La gracia es que se recorre por dentro: caminas entre las piezas, casi como si estuvieras en un laberinto metálico.

Sensaciones curiosas:

  • Cambia el sonido a medida que avanzas.

  • La luz se filtra de forma distinta en cada curva.

  • Sientes el tamaño de las piezas en el cuerpo, no solo con la vista.

5. Un puente atraviesa literalmente el museo

El puente de La Salve ya estaba ahí antes del Guggenheim, y en lugar de verlo como un problema, Gehry decidió integrarlo en el diseño: parte del museo se apoya sobre el puente y lo “abraza” con volúmenes de titanio.

Desde algunos ángulos verás:

  • El verde del puente mezclado con el metal del museo.

  • El famoso arco rojo añadido después, que se ha convertido en otro símbolo visual de la zona.

Cómo completar el plan: del Guggenheim a Capo, focaccería en Bilbao

Después de tanta arquitectura, paseo y fotos, toca cuidarse un poco el estómago. Aquí es donde entra Capo, nuestra focaccería en Bilbao.

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5 COSAS QUE HACER EN BILBAO

Descubre 5 cosas que hacer en Bilbao: Guggenheim, Casco Viejo, ría, miradores y gastronomía local. Ideas de rutas, consejos y zonas donde comer y tapear.

Bilbao es una de las ciudades más completas del norte de España: arte contemporáneo, barrios con historia, arquitectura moderna, mar cerca y una cultura gastronómica muy potente. Si estás buscando qué hacer en Bilbao en un día o en un fin de semana, aquí tienes una guía sencilla con 5 planes imprescindibles que mezclan visitas, paseos y buena comida.

Visitar el Museo Guggenheim

Aunque no seas muy de museos, el Museo Guggenheim Bilbao merece la visita solo por el edificio: un diseño de Frank Gehry con placas de titanio y formas curvas al borde de la ría. En el exterior verás obras tan conocidas como:

  • Puppy, el perro gigante de flores

  • La araña Maman bajo el puente de La Salve

  • El propio paseo de Abandoibarra, perfecto para caminar junto al agua

Consejos prácticos:

  • Compra la entrada con antelación en temporada alta.

  • Reserva mínimo 2 horas si quieres ver exposiciones con calma.

  • Lleva móvil o cámara: las vistas de la ría y los puentes son de foto segura

erderte por el Casco Viejo y sus Siete Calles

El Casco Viejo es el origen de la ciudad y una de las zonas más animadas. Es peatonal, fácil de recorrer y está lleno de tiendas, bares y edificios con encanto.

Qué no deberías perderte:

  • Las Siete Calles originales (Somera, Artecalle, Tendería, Belostikale, Carnicería Vieja, Barrenkale y Barrenkale Barrena).

  • La Catedral de Santiago, de estilo gótico.

  • Los Jardines del Arenal, puerta de entrada al Casco Viejo.

  • El Arkeologi Museoa y las calzadas de Mallona, con sus escaleras fotogénicas.

Es también una de las mejores zonas para ir de pintxos o tomar algo a media tarde.

asear por la ría de Bilbao y sus puentes

La ría es el eje de Bilbao. Hace años era una zona industrial; hoy es un paseo moderno, limpio y muy agradable.

Ideas de ruta:

  • Empieza cerca del Ayuntamiento y camina hacia el Guggenheim.

  • Cruza el puente Zubizuri, diseñado por Calatrava.

  • Sigue hacia el puente de La Salve y el puente Euskalduna.

Si tienes tiempo extra, puedes incluso coger un barco turístico por la ría que llega cerca del Puente Bizkaia, el famoso puente colgante declarado Patrimonio de la Humanidad.

Subir a un mirador: vistas desde Artxanda

Para ver Bilbao “desde arriba”, el clásico es el Monte Artxanda:

  • Se sube en funicular desde cerca del centro de la ciudad.

  • Arriba hay un mirador con vistas panorámicas de la ría, el Guggenheim, el estadio de San Mamés y todo el valle.

  • Es un plan fácil de combinar con la mañana de turismo o con el atardecer.

Consejo: si hace buen tiempo, es un buen sitio para sentarse un rato, descansar y hacer fotos tranquilamente.

Aperitivo italiano y focaccia en Capo, focaccería en Bilbao

Después de tanto paseo, llega la parte importante: comer y beber bien. Y aquí entra Capo, una focaccería en Bilbao donde puedes cambiar de registro y pasar del pintxo clásico al aperitivo italiano.

En Capo vas a encontrar:

  • Focaccia artesanal, crujiente por fuera y esponjosa por dentro.

  • Vinos seleccionados que maridan con la masa y los toppings.

  • Vermú para un aperitivo clásico.

  • Aperol Spritz para quienes buscan algo fresco y muy italiano.

Si buscas algo diferente a lo típico de pintxos y te apetece un punto más mediterráneo, Capo focaccería en Bilbao es una muy buena opción para completar el día.

Bilbao es una ciudad perfecta para una escapada corta: compacta, fácil de recorrer y con mucha personalidad.
Con estos 5 planes ya tienes una buena base para organizar tu viaje y decidir dónde quieres dedicar más tiempo: arte, paseo, vistas o gastronomía.

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